Los últimos que los vieron vivos reconstrúe con minuciosidade as 24 horas previas ao crime. Dende o primeiro momento sábese o que vai pasar. A través da narración do acontecido ese fatídico sábado 14 de novembro de 1959, un día como calquera outro para a familia Clutter pero non para Perry e Dick, o autor vainos presentando aos personaxes, agrupándoos en vítimas e en asasinos, aínda que Capote parece sentar as bases do que el pensa sobre as consecuencias finais do crime cando di xa ao principio do libro: cuatro disparos que, en total, terminaron con seis vidas humanas. As alusións á traxedia que se aveciña van en aumento ata culminar no horror, descrito sen escatimar un detalle a través das testemuñas (poucas e atinadas palabras as do profesor de inglés: estaba demasiado aturdido, demasiado atontado para sentir toda la ruindad del suceso. El sufrimiento. El horror. Estaban muertos. Una familia entera. Buenas personas, gente amable, gente que yo conocía…, asesinados. Había que creerlo porque era rigurosamente cierto). Custa ler esta parte, a nua verdade dos feitos. Díxose que A sangre fría bebe das fontes da traxedia clásica, que é un drama sobre o destino e a fatalidade.
Á reacción xeral de estupor teñido de consternación, una sensación de vago horror que las heladas fuentes del miedo individual se encargaron rápidamente de hacer más profunda e intensa, Capote opón a da señora Clare: cuando te llega la hora, te llega. Y no te van a salvar las lágrimas. Cuando murió Homer gasté todo el miedo que llevaba dentro y todo el dolor también. Si anda alguien por ahí con ganas de cortarme el cuello, le deseo mucha suerte. ¿Qué más da? En la eternidad todo es lo mismo. Porque recuerda esto: si un pájaro llevar la arena, grano a grano, de un lado a otro del océano, cuando la hubiera transportado toda, eso sólo sería el principio de la eternidad.
Con cal das dúas vos identificades máis?
Utilizando a técnica cinematográfica á que aludía no comentario que vos deixei no último post, Capote interrompe a acción no momento en que o coche dos asasinos avanza cara á casa dos Cuttler, para saltar directamente, nun atinado golpe de efecto, á escena en que os cadáveres son descubertos o domingo pola mañá. Temos todo o horror, sen concesións, despregado ante os nosos ollos. Nós, os lectores, sabemos os que os mataron pero non sabemos, aínda, o como nin o porqué. E necesitamos saber máis.
Hai unha grande obxectividade na exposición dos feitos. Uns feitos expostos sen xuízos para que cada un teña a liberdade de xulgar por si mesmo. Para iso utiliza un estilo sobrio, limpo detrás do cal se adiviña moito traballo. Escribir A sangre fría tivo que supoñer un reto para Capote. O reto era converter seis anos de investigación sobre o terreo e oito mil páxinas de información recollida, nun libro. Un libro moi complicado de escribir que requiría moito tesón e unha estrutura moi clara dende o principio.
Supóñovos metidos de cheo na historia, tanto como para que aínda non deixásedes ningún comentario, así que vos cedo a palabra: é a vosa quenda. Xa sabedes que todos os comentarios son benvidos.
Continuamos coa lectura da segunda parte Personas desconocidas sobre a que poderemos deixar aquí tamén todos os comentarios que nos suxira a súa lectura.









¿Ningún comentario? ¿Nadie rompe el hielo? ¿Por dónde andáis en la lectura? ¿Nada que replicar a mis comentarios? ¿Qué decir sobre el horror que puede surgir de pronto e inesperadamente como una aleta de tiburón en medio de un mar azul y cálido? O sobre el mal y el bien, ¿dónde esta la frontera entre ambos, si es que existe...?
Sobre el estilo en que está escrita la novela, los personajes, los dos mundos que refleja, absolutamente opuestos y aparentemente irreconciliables (pero ¿complementarios, quizás?)... O SOBRE LO QUE QUERÁIS. No me puedo creer que este libro no provoque ningún comentario, o ¿es que, simplemente, todos andáis atrasados en la lectura?
Comment por Chus Molina (Coordinadora) — 04-11-2009 @ 16:53
Pois parece que me vou a estrear cos comentarios, fóra dos teus Chus. Acabo de reler a primeira parte, e sobre o que pregunta Chus, hai un momento onde non parece posible que os acontecementos sigan como son, refírome ao día anterior á morte, esa familia perfecta, ca tarta de cereixa facendose no forno, as amigas na cociña, o pai paseando co fillo nunha tarde de compras, e, sen embargo, Truman Capote foi capaz de darlle a todo esto unha aurea de morbosidade, esa envoltura que no cine conseguen con música de suspense e baixando a intensidade das luces, el logrouna a través das palabras, sobre todo a maxistral descrición de como a señora Clutter metendose na cama, da a sensación de que sabe o que lle agarda, de que prácticamente xa se sinte morte, e a cita final dese párrafo é bastante evocativo do que seguirá. E ata aqui podo ler, non sei como anda o resto na súa lectura e non quero que ninguén se entere de que o asasino é o mordono...
Comment por pitty ritty — 04-11-2009 @ 18:10
eu ando perdido nos meus pensamientos e nas miñas preocupaciones pero con respecto ó libro direi básicamente que me gusta. Xa teño comentado outras veces que eu distingo entre libros que comenzo a leer e apeteceme seguir e libros que apeteceme deixar....este é dos primeiros e por exemplo merlín era dos segundos.
O por qué non o sei......alguén pode explicalo?
Eu sei de que va a historia e ainda así engancha a historia,a manera de contala.....pásame como as peliculas de 007,sei que acaba co bico pero gustame ver que ocurre hasta chegar a el.....
Normalmente non me gusta que un autor se recree en moito detalle,aquí sin embargo vale para facer que a angustia medre cara o que vai a acontecer.......
Consigo imaxinar o sentir da xente que ve de súpeto rota a tranquilidade,a paz,a seguridade, xa nada volverá a ser igual...............
Y para mi a gran pregunta ¿POR QUE?
Saludos desde Ourense e a Ribera Sacra a partes iguales.
Comment por Nando — 04-11-2009 @ 21:04
Es un viaje a lo más oscuro del hombre, precisamente por esa minuciosidad de cirujano en su estilo y también por ese ejercicio de comprensión de la maldad, como parte de la misma humanidad de las personas.
Escalofrios me da.
Comment por fela martinez — 04-11-2009 @ 21:58
Quizais unha actitude desconcertante sexa a forma na que o autor trata aos asasinos, non como tal,senón como víctimas das súas propias circunstancias. O referente á traxedia clásica é ben acertado, como se non estivesen en condicións de acceder ao libre albedrío para escoller entre o ben e o mal e a súa decisión fose unha solución do destino e nin sequera da súa propia maldade.
Comment por pitty ritty — 05-11-2009 @ 10:47
¡Hola a todos!
No he podido comentar nada hasta ahora sobre el extraordinario libro que nos estamos trajinando; aunque lo cierto es que lo he terminado; ya sabéis, os ponéis a ello, una página más, otra y… fin.
Como ya dije otro día, es la segunda vez que leo A sangre fría (edición Club Bruguera 1979), además también vi la película del mismo nombre (Richard Brooks 1967), que por cierto fue seleccionada en 2008 para ser preservada en el archivo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, rodada en un evocador blanco y negro, de ambas cosas hace ya demasiado tiempo para mi gusto, y la más reciente Capote, lo cual no me impidió disfrutar de nuevo con la revisión del libro.
Me gustaría subrayar los aspectos que más me han llamado la atención tras la lectura, así como algunas reflexiones y preguntas que surgen o me surgen del libro. Como he tardado en intervenir, me voy a permitir ser un poco extenso.
No cabe duda de que Capote es un brillantísimo escritor que domina la técnica y el arte. No deja de encandilar la minuciosa descripción de los personajes, no sólo en lo físico, sino, y sobre todo, su psicología. Capote alcanza tal maestría en este último aspecto que realmente tenemos la sensación de que los conocemos. Esta profundidad resalta, por supuesto, en los personajes principales (los Clutter, Dick, Perry); pero también en los secundarios (la encargada de la estafeta de correos, los abogados defensores, el fiscal, el juez, la bondadosa señora Meier).
Ya se ha hablado de la acertada utilización de lenguaje periodístico; pero también sorprende la habilidad para mantener la intriga a pesar de, por así decirlo, estar todo el pescado vendido: sabemos que los Clutter mueren casi desde el principio, que Perry y Dick son los asesinos y que van a terminar dando patadas al aire colgados de una cuerda (algo parecido al efecto de Crónica de una muerte anunciada); sin embargo, juega con los elementos para mantener la vista de lector pegada al texto.
La novela consigue hacernos sentir cómo la sombra de la duda corroe una apacible comunidad del Medio Oeste, y cómo la semilla del miedo anida en sus corazones y se extiende modificando, quizá para siempre, la cotidianidad rural en la que vivían.
También el dominio del tiempo en la narración, con saltos, lo recalca Chus, casi cinematográficos, que buscan y consiguen, como ya dije, retener la atención del lector, mantenerlo despierto y atento a la lectura.
En definitiva, es una novela perfectamente planificada, que funciona como un reloj suizo; lo cual no quiere decir que sea fría, como la sangre del título, pues se nota la pasión y la entrega con la que fue escrita.
En cuanto a las reflexiones, el autor nos relata un horrendo crimen, sin sentido, que repugna; pero hay más, también plantea el debate sobre la pena de muerte y su utilidad (un testigo de la ejecución afirma que el ajusticiado intenta respirar). No obstante, debemos recordar que la disyuntiva para el jurado en la Kansas de finales de los 50 del siglo pasado era condenar a muerte o a cadena perpetua, una condena, esta última, que podría durar entre 7 y 15 años, es decir, que los autores de cuatro asesinatos podrían cumplir algo menos de cuatro años por cada uno. En Europa hace tiempo que la pena de muerte ha sido abolida; la pena no sólo tiene como fin el castigo, sino también un loable intento de resocializar, reinsertar y recuperar, de ser posible, al delincuente para la sociedad, aunque en la práctica todos sabemos que los centros penitenciarios siguen siendo viveros de delincuencia. En cualquier caso, en la actualidad y más allá de voces coyunturales, en la vieja Europa parece asentado que la pena de muerte además de cruel e inhumana, no es efectiva como prevención o contención del delito.
Otra interesente cuestión es la descripción del proceso judicial que concluye con la condena de Perry y Dick, donde acusaciones y defensas se lanzan citas de la Biblia. Hoy dicho proceso habría sido declarado nulo en cualquier país de nuestro entorno, incluido Estados Unidos, que, no olvidemos, en muchos aspectos ha sido pionero en materia de derechos civiles gracias a la labor de abogados dedicados a su defensa. Apenas 50 años después de los hechos y del juicio, es impensable que en un proceso penal de tal relevancia se cometan tantas irregularidades con la defensa, las cuales ya denunciaron los últimos abogados defensores con los que contaron los dos asesinos.
Brevemente, os comentaré las más importantes:
- Cualquier declaración incriminatoria prestada por los acusados, sin previa lectura de derechos y asistencia de abogado es nula (doctrina Miranda, que fue reconocida por primera vez por el Tribunal Supremo de Estados Unidos en los años 60, y en España se recoge en el artículo 17.3 de la Constitución), por tanto, las confesiones iniciales ante la policía de Perry y Dick serían nulas (no contaron con asistencia legal, no se les leyeron sus derechos y tampoco se les informó desde el primer momento del motivo de su detención.
- Ningún policía pueda entrar en un domicilio y obtener pruebas sin autorización judicial, las así obtenidas son nulas (doctrina de los frutos del árbol envenenado acuñada en los años 20 en EEUU, en España la aplicó el Tribunal Constitucional en 1984 y se recoge en el artículo 11.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial). En definitiva, las pruebas obtenidas con vulneración de derechos fundamentales son nulas por estar viciadas; como recordaréis los investigadores policiales obtuvieron pruebas en la casa de los padres de Dick sin autorización judicial (escopeta, etc.), con lo cual, insisto, esas pruebas serían nulas.
- Los obstáculos impuestos a la defensa para poder efectuar una correcta evaluación psiquiátrica de los dos acusados y poder exponer las conclusiones en el juicio, en mi opinión, pudieron tener una incidencia relevante en el fallo.
- A todo ello, hay que sumar la celebración del juicio en un ambiente hostil, aunque sus defensas no lo entendieron así y no pidieron el cambio de sede, la designación judicial de los abogados defensores y la discutida renuncia de testigos (aunque es cierto que los reos habían confesado).
En conclusión, vemos como las principales pruebas hoy día no podrían haber sido consideras para sustentar una condena; pero no es menos cierto que en ningún momento se duda sobre la autoría de los crímenes (más allá de si fue Perry o Dick el que disparó contra la madre y la hija), otra cosa es si su estado mental les convertía en inimputables o, al menos, si dicha circunstancia debería haber incidido en la condena.
Respecto a la pregunta, trataré de exponerla con claridad.
Un comentario que se hizo sobre la vida personal de Saramago y no sobre su obra y la descripción que hace Truman Capote de Perry (el principal protagonista, del que se nos ofrece un retrato más completo, hasta el punto que parece fascinar de alguna manera al autor), como una persona sensible, con dotes artísticas, capaz de llorar ante una puesta de sol, que dibuja, toca la armónica, la guitarra, se emociona con la música y dibuja; me hizo plantearos la siguiente disyuntiva, que, en términos casi groseros, pero gráficos, podría formularse así: si Leonardo fuese Hitler, seguiríamos disfrutando con la Mona Lisa.
La duda no es nueva, se trata de interrogarnos sobre si nos influye la ideología a la hora de valorar una obra de arte. ¿Veríamos con los mismos ojos la Mona Lisa o el David si su autor fuese un monstruo depravado? Más allá de los claroscuros de una vida normal, podremos admirar el arte de un maltratador pervertido que escribe una poesía hermosa, o que hace gala de una ideología extremista o, más simple todavía, que tan sólo tuviese ideas políticas distintas a las nuestras.
Hitler era un mediocre acuarelista, aunque consiguió vender alguna pintura; pero, por ejemplo, a Caravaggio no era conveniente encontrárselo en un callejón oscuro y solitario. Hay otros ejemplos notorios en la historia del arte, la filosofía, la literatura… como dice aquel genial personaje: nadie es perfecto.
Quisiera saber vuestra opinión, meditar sobre si Perry hubiese alcanzado niveles geniales en el arte… ¿Podríais apreciar su obra sin desasosiego?
A mi no me cabe duda de que nos influye, es imposible evitarlo y sería cínico negarlo; pero también creo que, siempre que sea soportable y posible, deberíamos tratar de separar al autor de su obra e ideología para evitar prejuicios que conviertan el juicio en nulo.
Fijaros adónde te puede llevar un pensamiento errático y calenturiento.
Por cierto, los últimos comentarios de Pitty, Nando, Fela y siempre Chus me han parecido interesantísimos.
Por último, respecto a la opinión que nos pide Chus (miedo de la comunidad o postura entre valiente y fatalista de la señora Clare), la respuesta no es sencilla, por lo menos para mí. La cabeza me dice que Clare; pero el miedo es libre, gratis y no es tan fácil de programar, por lo que la reacción de los vecinos es la más lógica en ese contexto y probablemente casi siempre sería la mayoritaria.
Un saludo.
PD: No creo que pueda ir a la proyección de la Película, gran idea, con diferencia me gusta más A sangre fría. Capote, a parte de la brillante actuación de Seymour Hoffmaan (tuve que comprobar el nombre), me pareció demasiado lenta, falta de ritmo, no me dejó demasiada huella.
Comment por Oliveira — 06-11-2009 @ 11:57
Recogí mi libro en el Fórum, estoy encantada de haberos descubierto, me parece una idea fantástica esto del club virtual de lectura.
He leido A sangre Fria hace muchos años, y después ví la película, que creo fue una avanzadilla para su época. Desde la lectura del libro, me empezó a interesar CAPOTE, me encanta su forma de escribir: detallista, prolijo, pero al mismo tiempo concreto y claro. Tambien vi las películas, las tres, y la de CAPOTE de Seymur, me confirmó en la imagen que tenía de Truman Capote.
Cuando recogí el libro en el Forum, realmente lo hicde para empezar esta aventura virtual, pero no tenia muy claro si lo iba a leer otra vez, es muy duro.
Pues empece la misma tarde, y me engancha en cada página más,quizas porque lo veo con una perspectiva de años y despues de haber profundizado con la biografia del autor, pero me parece vivirlo otra vez. Y esa es la maravilla de la lectura.
Gracias por vuestro trabajo y felicitaciones.
Por cierto, lo de los número anti spam, podrian ser algo mas definidos???
Comment por bea someso — 06-11-2009 @ 21:40
No sé qué pasa pero desde ayer tengo serios problemas para publicar un comentario, éste es mi último intento, esperaré al lunes para que nuestro querido Julio solucione el entuerto. Pido disculpas a todos.
Comment por Chus Molina (Coordinadora) — 07-11-2009 @ 17:30
Ben, pois eu estréome no blog, tampouco Cunqueiro me provocou nada que compartir, como non fose a idea de que as historias parecían lendas populares recollidas.
Moi interesantes os comentarios de todos, agradéxolle especialmente a Oliveira os seus comentarios sobre dereito, aínda que non cheguei á parte do libro onde se fala do xuízo e detención, hehehe.
Dúas cousas sobre a narrativa.
En primeiro lugar, o estilo case "cinematográfico" de Capote é moi típico da literatura norteamericana da primeira metade do século XX: Hemingway, Scott Fizgerald, Faulkner... outra cousa é que o que conten sexa real ou imaxinario, pero pensade que moitos deles eran / foran xornalistas e outros traballaron como guionistas para os grandes estudos de Hollywood.
Segundo: a ironía que emprega para describir a Larry Hendricks, o profesor escritor frustrado... xenial!! Para escachar coa risa dentro dunha historia tan terrible. Fai outra tanto coas señoras do correo, pero o do profesor é evidente.
Aburiño e seguimos lendo!
Comment por brancaneves — 08-11-2009 @ 18:51
Bo dia a tod@s. Acabo de ler o comentario de Oliveira, e a cuestión que suscita a súa reflexión final deixoume, onde menos, inqueda, sobre todo porque supoño que a resposa sería si, somos capaces de discernir entre o ben e o mal, pero non somos capaces de separar o ben e o mal das persoas que o cometen, ou mellor dito, non sempre somos. O exemplo máis evidente témolo na recente detención de Roman Polanski, ben é certo que todos merecemos gozar da presunción de inocencia e dun xuizo previo, pero tamén é certo que moitas voces que se oiron en defensa de Roman non se oirían se este fose un quiosqueiro de Queens, un camareiro de San Francisco ou un mariñeiro de Portland, sexamos realistas, o persoeiro que hai baixo a persoa, é capaz de eclipsar a esta incluso para aqueles que o ven dende o exterior. Ben mirado, sí foi unha sorte que a marioría dos dictadores do mundo e sequaces fosen persoas con ben poucas dotes artísticas, de limitada cultura e escasa sensibilidade. Un mundo onde Pol Pot, Trujillo, Stalin, Hitler, Mao, etc, ademáis de ordenar xenocidios e abrir sucursales do inferno na terra, se adicasen a pintar a Gioconda, compor a novena sinfonía, crear Macondo ou Cumbres borrascosas, sería unha situación insufrible porque nos predisporía a empatizar con eles anque fose nun ínfimo instante. Temos tan asimilada a idea de que a maldade se manifesta a simple vista e dende o primeiro momento, de que as psicotapatías son froito dun desorde moral e educativo que non pode pasar desapercibido, que a visión de Anibal Lecter practicando o canibalismo oíndo ópera italiana e desguntando un sauvignon non encadra nos nosos esquemas mentais. Cantas veces oímos no cine defensas que se baseaban en que o acusado era voluntario na igrexa de turno, un pai respetable de familia, etc etc, como se se tratase de vacinas que nos inmunicen contra o desexo de facer mal?
P.D Admitense teses en contra
Comment por pitty ritty — 09-11-2009 @ 09:35
Hola a todos me enganchó a sangre fría sobretodo a partir de la segunda parte ya habéis destacado el trabajo minucioso de investigación de Truman Capote, a mi me gustaría hacer una reflexión sobre el personaje de Floyd Wells que es quién conoce a la familia porque trabajó para el señor clutter y que es quien sin saberlo les sirve en bandeja sus cabezas a los psicópatas qué terrible responsabilidad indirecta, el daño que podemos hacer todos cuando damos información de otras personas si se aplica a los medios de comunicación es terrible pensar la infuencia que pueden tener en hechos terribles funestos para personajes públicos o no, como en la novela simplemente por ser ricos...
Comment por Angeles — 11-11-2009 @ 00:05
Variados, sugerentes, prolijos, siempre interesantes vuestros comentarios. Gracias a todos. Destaca, acertadamente, Pitty el final contundente, anticipador, del párrafo dedicado a la señora Clutter (y yo destacaría esos camisones largos, y los inmaculados calcetines, símbolos de su naturaleza enferma): hoy en el último día de su vida… sólo una Biblia entre cuyas páginas, un marcador de seda rígida y desvaída tenía bordada la inscripción:”atiende, ora y vigila, porque no sabes cuándo te llegará la hora”. No son necesarias más palabras para definir la tragedia.
Efectivamente Nando, aunque sepamos el final de la historia, está tan bien contada que nos engancha igual. No es una novela de misterio donde nuestra atención se mantiene porque no sabemos quien es el asesino, sino por, creo yo, tres motivos: primero porque, como tú bien dices, el ritmo de los acontecimientos va en un paulatino in crescendo que el autor sabe dosificar sabiamente para mantenernos en vilo; segundo, porque ese in crescendo está magistralmente narrado, y, por último, porque todo lo que tiene que ver con el mal, esa parte oscura del hombre, como muy acertadamente puntualiza Fela en su comentario, nos atrae como un imán. Porque desde que el mundo es mundo siempre hay alguien que lo hace (el mal) y siempre alguien que lo recibe y queremos entender y, a la vez, nos cuesta entender y aceptar esta naturaleza del mal que anida dentro del ser humano, y yo creo que la gran pregunta que lanza Nando (¿Por qué?) no tiene respuesta, como tantas otras preguntas fundamentales en la vida. ¿O sí la tiene? ¿Qué opináis? Pero Capote intenta entender a estos asesinos y Pitty señala que es desconcertante esa actitud del autor de presentárnoslos como víctimas de sus propias circunstancias o de su propio destino. Se explaya mucho Capote en contarnos el pasado y las vidas de los asesinos con la intención, parece, de que los podamos entender. Y yo os pregunto: ¿los podemos entender?
Oliveira, que ya he terminado el libro, se adelanta y nos entrega una larga e interesante disertación sobre la pena de muerte y el proceso judicial (¡cuánto sabes sobre el tema!, ¿eres abogado?), algo que podríamos comentar todos más adelante cuando estemos en esa parte del libro, así como responder a esa inquietante cuestión que plantea: si Leonardo fuese Hitler, ¿seguiríamos disfrutando con la Mona Lisa? Pitty ya ha respondido y ha dejado en el aire reflexiones a las que podéis contestar, ya que admite “tesis en contra”. Muy buena la pregunta de si se defendería a Polanski de la misma manera que si fuese un quiosquero o un marinero, es decir, alguien “anónimo” sin ningún glamour.
Lo que comentas, Pitty, sobre los dictadores, yo creo que no es casual que ninguno destaque por tener aptitudes artísticas de la misma manera que por hacer el “mal”. Cuando hay tanta maldad concentrada no suele haber lugar para el placer liberador del arte, si bien es cierto que grandes artistas no fueron muy buenas personas (se me viene a la cabeza el Nobel V.S. Naipaul, del que acaban de publicar una biografía, consentida por él, donde queda por los suelos como ser humano). Por otro lado, pienso que cuando un poema o un cuadro o una sinfonía me conmueven o me hacen vibrar o, incluso, me inundan de bondad, poco me importa la vida de su autor, y, si descubro que han sido personas deleznables, no mancharía mi deleite de su obra, más bien me despertaría la curiosidad sobre cómo ambas cosas pueden ir unidas.
Bienvenidas Brancaneves y Bea a nuestro blog, gracias por vuestros comentarios que esperamos que continuéis, y a Ángeles también que destaca el papel decisivo que juega en la tragedia Floyd Wells reflexionando sobre la responsabilidad indirecta que se tiene cuando se da información sobre otras personas, máxime si son los medios de comunicación, algo muy frecuente en nuestros días.
En fin, muchas reflexiones a las que podéis contestar, sobre todo los que todavía no os habéis estrenado con el libro.
Comment por Chus Molina (Coordinadora) — 12-11-2009 @ 00:20